rio seguraEl agua es la base de la vida en nuestro planeta. Forma parte de todos los organismos vivos y es el medio físico de multitud de ecosistemas de incalculable valor ecológico y social. En la actualidad estos ecosistemas (ríos, lagos, humedales…) se encuentran seriamente amenazados por una gestión inadecuada de los recursos hídricos basada en un modelo insostenible de uso del agua.

Greenpeace trabaja por alcanzar un buen estado ecológico y químico de nuestras masas de agua y por la correcta transposición de la Directiva Marco del Agua a la legislación española.

El río Segura es, sin duda, uno de nuestros ríos más maltratados. Su lenta e imparable agonía se debe a un conjunto de factores que hacen de él un ejemplo histórico de mala gestión. Por ello Greenpeace, en el marco del trabajo de la organización en defensa de los ríos, ha querido poner el foco de atención en esta cuenca y ha presentado el informe: “El negocio del Agua en la cuenca del Segura. Una investigación sobre el mercado negro del agua, los regadíos ilegales, la especulación urbanística y la contaminación”.

El modelo actual de gestión del agua basado en la construcción de embalses, canalizaciones y trasvases ha reducido la disponibilidad de agua y no ha logrado mantener la calidad de la misma. Argumentos como el desequilibrio hidrológico entre la España seca y la húmeda (cuencas excedentarias y deficitarias) o que el agua de los ríos se pierde en el mar, son planteamientos obsoletos que no tienen cabida en la actualidad. Es necesario cambiar el objetivo de controlar la naturaleza por el de conocerla mejor para saber acoplar nuestro desarrollo a sus leyes, equilibrios y limitaciones.

Para poder seguir disfrutando del agua y de los ecosistemas asociados a ella, es necesario un cambio en la mentalidad economicista actual hacia una gestión sostenible destinada a proteger la complejidad de los ecosistemas acuáticos.

Una buena gestión del agua debe plantear una nueva serie de actuaciones que cuiden la calidad de la misma, basadas en desincentivar la demanda, hacer un uso eficiente, prevenir la contaminación y proteger nuestro ríos, patrimonio de las generaciones futuras.

La gestión sostenible garantiza el abastecimiento de la población con recursos propios sin comprometer la supervivencia de los ecosistemas acuáticos en su estado natural.

El Ministerio de Medio Ambiente, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos deben fomentar un debate abierto, en profundidad, científico, realista sobre los problemas intrínsecos que cada sector genera en la utilización del agua (agrícola, industrial, abastecimiento humano), que busque los consensos técnicos y sociales necesarios para involucrar a todas las personas y que establezca unos criterios básicos generales para alcanzar los objetivos ambientales que marca la Directiva Marco del Agua.

 

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