Ecologistas de Extremadura piden el soporte para conseguir que las monterías dentro de los parques nacionales, algo muy habitual en esta comunidad, dejen de ser autorizadas desde la Junta de Extremadura.

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CAZA DE MONTERIA

La caza de montería es una práctica de caza mayor tradicional, en la cual se usan jaurías (también se denominan rehalas) de perros bravos para batir a la presa en lucha cuerpo a cuerpo, quedándole al cazador la tarea de rematar al animal a cuchillo o con un arma de fuego que no sea con perdigones (ya que sino heriría a los perros, que continúan aferrados al cuerpo del animal hasta el final).

horripilante

Esta práctica, por dejar todo en manos de la jauría, no permite la selección de la presa, sea ésta una hembra con cría, un ejemplar joven o de una especie en vías de extinción, ya que cuando el cazador llega al sitio, además de que muchas veces recién ahí se entera de qué es lo que se ha cazado, por lo general la presa ya está malamente herida por las dentelladas de los perros. Es muy distinto esto a la práctica de cazar por “Rececho”, que es cuando el cazador se acerca solo al encuentro de una presa, a la que puede seleccionar, y luego matar con un certero disparo, sin los sufrimientos que provoca la Montería.

Este tipo de caza tiene una verdadera mística para quienes la practican. Esto se observa leyendo las crónicas que relatan distintas partidas de caza, en las que abundan los adjetivos tales como fiera, feroz, bestia asesina en las descripciones de los animales abatidos, que las acercan al espíritu de las novelas decimonónicas que transcurrían en los oscuros terriorios salvajes de las viejas colonias europeas, y en donde la naturaleza es algo poderoso y temible que hay que dominar y vencer. No deja esto de ser llamativo en este siglo XXI, donde la naturaleza es un bien cada vez más escaso, arrasado día a día en un tren imparable hacia su extinción.