basiliscoLos basiliscos son pequeños lagartos, que no pesan más de noventa gramos y que viven en los bosques tropicales de Centroamérica. Miden hasta 50 centímetros y son capaces de caminar asombrosamente sobre el agua a una velocidad de dos metros por segundo. Este hecho era un misterio ya que, aunque son ligeros, no lo son tanto como algunos insectos, que pesan menos de un gramo y que son capaces de sustentarse en el agua por medio de la tensión artificial provocada por el contacto entre sus finas patas y el líquido.

Se ha descubierto el motivo, analizando varias películas de vídeo en las que un modelo de aluminio de las dimensiones de una pata de un basilisco golpeaba un tanque de agua a diversas velocidades. Hallaron que el animal bate su pie en el aire y golpea la superficie con tanta fuerza y rapidez que crea una bolsa de aire bajo el agua, justo delante del pie. La diferencia de presión entre el agua de debajo y esa cavidad de aire temporal impide que las patas se hundan, impulsándolas hacia arriba. La cavidad de aire permite al animal retirar su pata del agua con mucha facilidad para dar el siguiente paso.

Un ser humano de 80 kilos que corriera por el agua tendría que desarrollar una velocidad de 108 kilómetros por hora, y generar una potencia quince veces mayor de la que se origina cuando un corredor avanza cuesta arriba.

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