Desde hace apenas unos años, la opinión publica ha empezado a ver en las llamadas células madre una prometedora esperanza para el tratamiento de un sinfín de enfermedades.

Las expectativas creadas se basan en la capacidad de estas células indiferenciadas -es decir, que todavía no se han transformado en una célula concreta como una neurona, por ejemplo- para reproducirse y producir tejidos maduros. Se trata, en definitiva,  de células capaces de transformarse en cualquier otro tipo de célula, lo que se conoce como diferenciación.

Aunque todavía se desconocen muchos de los mecanismos que intervienen en este proceso, lo que si se sabe es que estas células reciben ciertos estímulos internos a través de sus genes y su entorno. De este modo, la célula determina el tipo de tejido en el que se convertirá. Pese a todo, existen diferentes tipos de células madre; algunas con un mayor potencial que otras. Las mas versátiles son las llamadas totipotenciales, capaces de generar un organismo completo. Por contra, este tipo solo puede ser obtenido a traves de embriones. Otro tipo son las llamadas pluripotenciales, que pueden generar diferentes tipos de tejidos y, por ultimo, las conocidas como multipotenciales, marcadas, podría decirse que de antemano, para convertirse en un tipo concreto de tejido. Una de las caracteristicas mas apreciadas de las células madre es su capacidad para dividirse y renovarse constantemente.

La historia de las células madre comienza en la década de los 80, cuando un grupo de investigadores lograron obtener un cultivo procedente de embriones de ratones. No fue hasta 1988 cuando científicos de la Universidad de Wisconsin consiguieron células madre embrionarias humanas. Pese a que parece que las aplicaciones son inacabables, lo cierto es que existe un intenso debate ético centrado en la obtención de las células madre a través de embriones humanos. Mientras que algunos científicos sostiene que las células pluripotenciales solo pueden proceder de células embrionarias, otros argumentan que de progenitoras maduras se han obtenido células diferenciadas.

Así las cosas, en la actualidad existen tres maneras de conseguir células madre: extraerlas de un embrión, clonarlas y a través de la división de óvulos que no han sido fecundados.

Por su parte, las células madre adultas se encuentran de forma natural en los diferentes órganos del cuerpo y su misión es reparar los posibles daños sufridos por este. En este sentido, la médula osea es el principal aportador de un organismo adulto. La investigación de posibles terapias está mas enfocada a desarrollar tratamiento para enfermedades en las que se produce la muerte de las células, como en el caso de Alzheimer o el Parkinson. Asimismo, también se investiga en áreas como el de la medicina cardiovascular, donde se han conseguido algunos éxitos -aunque moderados- en el tratamiento de infartos e isquemias.

Uno de los mayores problemas con el que se enfrentan los científicos es el del cultivo en laboratorio y las posibles incompatibilidades con el organismo receptor. A pesar de estas posibles complicaciones y de los debates sobre lo ético de la obtención a tras de embriones de estas células, lo cierto es que los investigadores trabajan en lineas de investigación  que permiten solventar estos inconvenientes.

Leido en El Mundo.